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Embarazo

Semana 14 de embarazo. Decimocuarta semana de embarazo


Semana 14 de embarazo

Hasta la semana 14 de embarazo han pasado ya unos 3 meses desde que te enteraste de la maravillosa noticia de que hay un bebé en tu vientre y no dejas de pensar cómo será, ¿Se parecerá a ti o a su papá? ¿Cuándo comenzará a moverse?  ¿Cuándo comenzará a crecerte la panza?, entre otras inquietudes. ¿Ya tienes el nombre decidido si es niña? ¿Tienes el nombre de tu bebé decidido si es niño?

Como ya sabes, en estos momentos te encuentras comenzando el segundo trimestre de tu embarazo, por lo que ya has ido conociendo como tu bebé ha ido desarrollándose semana tras semana, creciendo a un ritmo vertiginoso que ya te permite verlo como a una personita.

Precisamente, a partir de este momento, los signos físicos del embarazo comienzan a manifestarse con más fuerza, haciendo evidente para todos, este hecho tan especial. Esta es la oportunidad perfecta para comenzar a buscar un nuevo guardarropa materno.

A continuación, te comentamos los eventos más importantes que ocurren durante esta semana en tu bebé y en ti misma, para que sepas qué esperar y disfrutes cada día de tu embarazo.

Ecografía semana 14 de embarazo
Ecografía semana 14 de embarazo

Cambios en el bebé en la semana 14 de embarazo.

En la semana 14 de embarazo se dan diferentes eventos que inciden en el desarrollo del bebé. Estos acontecimientos comienzan a hacer ver cada vez más tangible el hecho de que pronto tendrás una nueva personita a tu lado.

Uno de los sucesos más importantes en esta semana es la distinción del rostro del bebé. Este es posible observarlo durante la ecografía, gracias al desarrollo de los ojos, la nariz y la boca.

En estos días, el feto mide aproximadamente entre 80 y 95 mm. Pesa entre 25 y 30 grs, lo que se podría comparar con un limón.

Iniciado el segundo trimestre del embarazo, el feto sigue creciendo rápidamente, hasta que se pierde la diferencia que existía entre la cabeza y el resto del cuerpo, hablando de proporciones. Comienza a aparecer el conocido lanugo, que es un vello muy delgado que cubre toda la piel del bebé.

Al realizar la ecografía es posible observar al feto tragando pequeños sorbos de líquido amniótico. Esto es debido a que comienza a existir la presencia de papilas gustativas. Y esto es así, ya que es necesaria la ingesta de líquidos para favorecer el desarrollo del sistema digestivo.

Una de las cosas más emocionantes es ver a tu pequeño bebé moverse cuando asistes a la revisión rutinaria con tu médico, así que ¿qué puede ser mejor que ver a ese pequeñín haciendo gestos y chupando su dedito mientras aprovechas de tomar una foto para compartir con todos?

Es en la semana 14 de gestación es cuando el feto comienza a producir orina y expulsarla hacia el útero. Además, en este punto, ya se encuentra la placenta totalmente desarrollada. Será ahora más responsable de alimentar al bebé mientras se encuentre en estado de gestación.

Semana 14 de embarazo

Cambios en la mamá en la semana 14 de embarazo.

Dependiendo del tipo de embarazo que estés llevando, entrar en la semana 14 de embarazo puede ser algo bastante relajante. Y puede representar un momento de tranquilidad tras todos los diferentes síntomas abrumadores que pudiste haber experimentado en el primer trimestre de embarazo.

El principal signo de embarazo puede hacerte sentir totalmente orgullosa y feliz.

Así que por fin ha llegado el tan anhelado momento de comenzar a lucir tu panza y hacer evidente que llevas una personita dentro. A este entonces debes haber aumentado entre 1.5 a 2 kg de peso.

De la mano con el aumento de útero y tu vientre, se encuentra el crecimiento de tus pechos, que se encuentran bajo un fuerte estímulo hormonal, para prepararse para secretar la leche para alimentar a tu bebé, por lo que pueden lucir con una talla aumentada y pueden sentirse un poco dolorosos en ocasiones.

Si bien, puede que ya hayas dejado de experimentar fatigas y un sueño excesivo, dependiendo de tu condición física, puede que manifieste algunos otros síntomas relacionados con el crecimiento del útero, como lo son dolor de espalda, hinchazón de las piernas e irritación del nervio ciático.

Además, pueden aparecer algunas otras molestias como gastritis, hemorroides y estreñimiento, a lo que debes estar atenta porque si estos signos no son controlados, pueden ocasionar molestias bastante dolorosas y más difíciles de revertir una vez que culmine el embarazo.

Un síntoma que puede ser mucho más inusual, pero que también puede ser molesto, es la congestión nasal que puede aparecer como producto de efecto de las hormonas. La inflamación de la mucosa nasal puede dificultar la respiración especialmente en el momento de dormir.

Tips para la semana 14 de embarazo.

Como la mayoría de los síntomas que pueden expresarse en la mujer en la decimocuarta semana de gestación están relacionados con el peso extra producto del feto, los fluidos y membranas propias del embarazo, entonces lo ideal es controlar este incremento de peso que es natural.

Lo básico para adquirir peso de modo gradual durante el embarazo es ser bastante cuidadosa con los alimentos que consumes. Así que debes procurar consumir una dieta balanceada de proteínas, carbohidratos, leguminosas y frutas, sin dejar de comer aquellas delicias que tanto te gusten.

Para evitar la hinchazón de las piernas y la posible aparición de venas varicosas, así como para evitar la irritación del nervio ciático, es necesario tomar un descanso adecuado.

Lo conseguirás realizando las labores del trabajo o del hogar con pausas intercaladas que permitan favorecer la circulación sanguínea.

Otro punto para tener en consideración es que tu vientre ya comenzará a crecer a un ritmo acelerado.

Ello provocará que tu piel se vaya estirando poco a poco y podrían aparecer estrías. Un truco bastante recomendable es tomar una ducha y luego aplicarte crema hidratante con aceite de almendras para evitar las estrías.

Si te encuentras presentando sangrado en las encías, es importante tener en cuenta el uso de un cepillo de dientes de cerdas suaves y flexibles.

Así podrás cepillarte sin tener el efecto negativo de estimular el sangrado que se da por una mayor vascularización de la zona.